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DIEGO RIVERA Y LA INQUISICIÓN. UN PUENTE EN EL TIEMPO

 

El Museo de Historia Mexicana en colaboración con el Museo Mural Diego Rivera del Instituto Nacional de Bellas Artes presentó la exposición "Diego Rivera y la Inquisición, un puente en el tiempo", que incluía obras plásticas, documentos y objetos de gran importancia relativos al Santo Oficio, y que se exhibió hasta el 10 de enero de 2010.

 

La inauguración el pasado 23 de septiembre estuvo a cargo de la directora del Museo de Historia Mexicana. Lic. Carmen Junco acompañada del presidente del patronato del MHM, Miguel Schwarz, la directora del Museo Mural Diego Rivera del INBA, Carmen Gaitán; la curadora de la exposición Alicia Gojman de Backal y Ana Portnoy, miembro del patronato del MHM.

 

Esta exposición fue organizada y producida en su totalidad por el Museo Mural Diego Rivera del Instituto Nacional de Bellas Artes con el objetivo de explorar uno de los temas abordados por Diego Rivera en su mural "Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central", donde representó la figura de Doña Mariana Violante de Carvajal, sobrina directa de Luis de Carvajal, que en marzo de 1601 fue quemada viva en un auto de fe por la Santa Inquisición.

 

La exposición se inauguró en el contexto del Festival Internacional de Santa Lucía y llegó al Museo de Historia Mexicana por las profundas raíces judías que existen en la cultura nuevoleonesa desde el nacimiento de la ciudad ya que los tres fundadores: Alberto del Canto, Don Luis de Carvajal y Diego de Montemayor eran de ascendencia judía.

 

Sin embargo, Don Luis Carvajal y de la Cueva que en 1582, fundara la villa de San Luis Rey de Francia (Monterrey) vio fracasar su sueño cuando fue entregado a la Inquisición por una denuncia de fray Juan de la Magdalena en 1590, que le acusaba a él y a su familia de que practicar ritos criptojudíos por lo que fue condenado a 6 años de exilio de la Nueva España. Pero murió a causa de las torturas recibidas por el Santo Oficio mientras esperaba la sentencia.

 

Luis Carvajal y de la Cueva nació en 1539 en Portugal, era miembro de una familia de judíos conversos, emigró a la Nueva España en busca de fortuna y participó en las campañas de sofocación de los nativos de la región de Xalpa, bajo las órdenes del capitán Francisco de Puga. En Mazapil (San Luis Potosí) trabó amistad con un grupo de judíos conversos de nacionalidad portuguesa: Alberto del Canto, Diego de Montemayor, Gaspar Castaño de Sosa y Manuel de Mederos, cuyo conocimiento de la región le permitiría organizar la conquista y colonización de la zona.

 

Con elocuentes recomendaciones del Virrey Martín Enríquez de Almanza, sobre su comisión y los servicios que había prestado a la corona de España en la lucha contra los piratas y la pacificación de los Indios, se presentó en Madrid donde conoció a Felipe ll, quien a cambio de una fianza de ocho mil ducados lo nombró "Gobernador del Nuevo Reino de León" y le autorizó a descubrir, pacificar y poblar una extensión de tierra de hasta 200 leguas de largo por otras mismas de ancho, (836 Km. x 836 Km.) en una zona de la Nueva España, hacia el Noreste de la desembocadura del río Pánuco.


La muestra fue integrada por más de setenta piezas que comprendian estofados y pinturas de reconocidos artistas como: Juan Rodríguez Juárez, Juan Correa, Cristóbal de Villalpando; documentos y objetos de gran belleza e importancia relativos al Santo Oficio, como libros, pruebas de sangre, edictos y joyas. Esto con el fin de tender un puente en el tiempo y dar cuenta de la presencia de la Inquisición del siglo XVI hasta el siglo XVIII, logrando así ligarla con la obra realizada por Diego Rivera en el siglo XX.

 

La exposición rescató el proceso que siguió la Inquisición a la familia Carvajal, presente en uno de los más importantes murales de Diego Rivera, quien a pesar de múltiples declaraciones de ateísmo, manifestó su arraigo hacia la cultura judía.

 

Para Sara Sefchovich, en el prólogo del catálogo que acompañaba la exposición "Diego Rivera y la Inquisición, un puente en el tiempo" permite al mismo tiempo reconocer que son muchas las raíces que componen "lo mexicano" y entender una nueva faceta de Diego.

 

"Claro que ambas de manera problemática, pues por lo que se refiere a lo primero, no deja de llamar la atención el celo con el que los españoles se pusieron a aplicar los conceptos de pureza de sangre, de negativa a mezclarse con el otro y de esfuerzo por liquidar a lo diferente, cuando precisamente ellos se habían mestizado durante siglos con musulmanes y judíos y se estaban mezclando con los indios de las muchas etnias que habitaban en sus extensos dominios del otro lado de la mar océano. Eso hace evidente que el ser humano está compuesto de contradicciones y que trata de ocultarlas y silenciarlas a toda costa, pero también que a pesar de inquisiciones y holocaustos los mestizajes son inevitables, como dice José Emilio Pacheco, por "el proceso irreprimible de la sexualidad" generada por el hecho mismo de la vecindad y convivencia".

 

"Y por lo que se refiere a lo segundo, que es la judeidad de Rivera, no nos engañemos: Diego no fue judío, pues serlo (como ser cualquier cosa) es una aceptación o decisión que repercute en una forma de vida. Pensar que alguien es judío (o cualquier cosa) por "su sangre" sería aceptar el modelo de los racistas de todos los tiempos, que dividen la sangre en partes y cuentan cuántas de las que ellos consideran "buena" y cuántas de la "mala" circulan en los cuerpos de las personas para así determinar su religión, su nacionalidad o eso que llaman su "raza" y a partir de eso aceptarlos o rechazarlos.

 

"Pero en el pasado de Diego hay abuelos judíos y eso, como lo muestra Alicia Gojman de Backal, él no sólo lo asume sino que es algo con lo que se siente vinculado. Se trata de un vínculo que no pasa por la fe ni por la educación o la vida familiar, sino por la historia. Que el artista inicie su mural con la figura de una condenada que se dirige al quemadero, le permite unir al pasado de México con el suyo propio, ya que ambos dan inicio con la conquista y colonización española -que incluye la Inquisición- y con la llegada a América de judíos españoles y portugueses conversos porque los obligaron a ello, a los que persiguieron y castigaron si conservaban algo de su antiguo modo de ser", enfatiza Sara Sefchovich.

 

"Por eso la exposición puede reunir elementos aparentemente tan irreconciliables. Lo interesante es que fue Diego quien los juntó y desde hace más de medio siglo, pero nosotros apenas hoy lo vemos. No cabe duda que los horizontes de la significación e incluso los de lo posible se inscriben en el proceso social y que sólo percibimos lo que podemos percibir en cada momento histórico y mental. Ni tampoco cabe duda de que hay seres que se adelantan a su tiempo. Hoy, al contrario de ayer, lo que nos va en el alma es ver a México como ese territorio en el que según dijera Bernardo de Balbuena "se junta España con la China, Italia con Japón y finalmente un mundo entero en trato y disciplina", agrega.

 

"Bienvenida sea esta exposición que nos da oportunidad de descubrir más ramas en el tupido árbol riveriano y atrevernos a saber ciertas verdades que antes parecían inaceptables de uno de nuestros grandes creadores. Pero sobre todo, bienvenida sea por hacernos ver que si a Mariana de Carvajal la mandaron a la hoguera por ser diferente en una sociedad que quería la homogeneidad y le temía a la mezcla, hoy en cambio ya nos aseguran que lo mejor que existe es la diversidad y que viva la fusión", finaliza la escritora.

 

"Diego Rivera y la Inquisición, un puente en el tiempo" se exhibió en la sala de exposiciones temporales del Museo de Historia Mexicana hasta el 10 de enero del 2010.

 

 

::HORARIOS

 

Martes y domingo: 10:00 a 20:00 horas

Miércoles a sábado: 10:00 a 18:00 horas

Lunes cerrado

Venta de entradas hasta 15 minutos antes del cierre.

 

::TARIFAS

 

$40.00, incluye el acceso a Museo de Historia

Mexicana y Museo del Noreste durante el mismo día.

Martes y domingos la entrada es gratis.

Gratis menores de 12 años, INAPAM e ICOM.

50% de descuento a estudiantes y maestros
con credencial vigente.

 

Museo del Palacio: entrada gratuita.


::UBICACIÓN / Ver mapa

 

Dr. Coss 445 Sur Centro,

Monterrey, N.L. CP. 64000

Tel. +52(81) 2033 9898

 

Estacionamientos públicos

por calle Diego de Montemayor.

 

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